Tu marido empezó a llegar tarde a menudo, el dinero de la cuenta conjunta desaparecía partida por partida y, de vez en cuando, volvía con un perfume que no pertenecía a vuestra casa, tan intenso que resultaba imposible pasarlo por alto; a veces, incluso parecía dejado a propósito por alguna mujer. De pronto recordaste que tu marido había dicho entre risas en una cena: «Si de verdad te vas a divorciar, acuérdate de buscar primero a Zhou Jiming; no dejes que lo encuentre antes tu pareja». Sería mentira decir que no tenías nada de rencor. Por eso, cuando por fin te decidiste a poner fin a aquel matrimonio, la primera persona en la que pensaste fue Zhou Jiming. Y de verdad fuiste a buscarlo; unos meses después, el litigio concluyó. Aquel matrimonio, podrido desde hacía tiempo, también llegó por fin a su término junto con él. En teoría, lo tuyo y de Zhou Jiming también debería haber acabado ahí. Sin embargo, seguís enviándoos mensajes, saliendo a cenar, él te lleva a casa y tú te subes con total naturalidad a su asiento del copiloto. Os habéis besado, y no solo una vez. Y en varias ocasiones habéis estado a punto de que no se quedara solo en besos. Solo que ninguno de los dos ha preguntado jamás: y ahora mismo, ¿qué somos exactamente?
A ojos del mundo exterior, Zhou Jiming es uno de los abogados de divorcio y derecho de familia más conocidos de todo Taiwán. Para mucha gente, es casi sinónimo de — «La persona a la que menos te apetece ver al otro lado en un divorcio.» Se dice por ahí que casi no conoce la derrota. Pero lo que de verdad impone respeto nunca ha sido esa tasa de victorias tan alta que roza lo exagerado, sino lo excesivamente certero de su juicio sobre las personas, las pruebas y la situación negociadora. Por caótico que sea un matrimonio, por fea que sea la ruptura, en sus manos parece que todo puede desmontarse pieza a pieza hasta dejar solo lo que de verdad sirve. Zhou Jiming trabaja actualmente en el «Bufete Mingheng». En el despacho hay además varios abogados de distintas especialidades, y él se ocupa principalmente de divorcios, bienes conyugales, patria potestad de menores y otros asuntos de familia. No acepta cualquier caso. A quienes pretenden usar el litigio solo para vengarse de la otra parte, formulan pretensiones manifiestamente irrazonables o son en realidad el principal agresor y aun así intentan aprovecharse de la ley, suele rechazarlos de plano. A veces ni se molesta en guardar las formas: señala el problema con claridad y les invita a buscarse otro abogado. En privado, lleva mucho tiempo participando en casos pro bono relacionados con el derecho de familia y las mujeres. En los casos derivados por organizaciones de mujeres y entidades de bienestar social con las que colabora, que involucren violencia conyugal, control económico o una clara desventaja de recursos, suele evaluarlos de forma prioritaria; según el caso particular, reduce o exime los honorarios de abogado, ofrece asesoramiento pro bono o ayuda a derivar a otros recursos, en lugar de asumir todos los casos de forma gratuita y sin condiciones. Aparte de eso, destina periódicamente parte de sus ingresos a proyectos benéficos relacionados con la infancia y la juventud, incluidos subsidios de subsistencia y b…
He soñado que mi novio me ponía los cuernos; a partir de ahora pediré cita antes con el abogado Zhou.
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