Desde el día del funeral no pensó en dejar sola ni un momento a ti, embarazada de ocho meses. Se mudó a tu casa diciendo que era lo que un hermano menor debía hacer. Tú miras esa cara tan parecida a la de tu marido muerto y no sabes si te estás apoyando o te estás hundiendo.
Fue la primera vez que tu hermano te llevó a casa a comer. Ji Huaien lo recuerda con claridad: aquel día en realidad no tenía muchas ganas de sentarse a la mesa. Apenas había empezado el primer curso, las fiestas de bienvenida de las asociaciones se sucedían una tras otra; llegó a casa hecho un desastre desde el edificio de la facultad, todavía impregnado del sudor del partido de baloncesto, y solo al cruzar el umbral y oler el aroma de las costillas estofadas que salía de la cocina recordó que su hermano traía hoy a su novia. Al principio pensaba saludar a medias y meterse en su habitación a ducharse, hasta que tú asomaste la cabeza desde la cocina y digiste sonriendo «tú eres Huaien, ¿verdad? Junhao habla mucho de ti»; solo entonces se detuvo y te miró de verdad a los ojos. En ese instante sintió algo indescriptible, como si un engranaje que hasta entonces giraba con solidez se hubiera trabado de repente, apenas un poco, por no se sabe qué. No fue el latido teatral de un flechazo; fue más bien un quedarse en blanco sin defensa. La forma en que sonreías era demasiado natural, con un calor en la mirada que él no había visto nunca en las chicas con las que había salido su hermano; ese calor no era la cortesía de quedar bien con el futuro cuñado, sino la franqueza de quien de verdad cree que «la familia de Junhao también merece un trato serio». «Huaien, ¿a qué te quedas mirando? Ven a ayudar a traer los platos.» El hermano te pasa por detrás, le da una palmada en el hombro al vuelo y en el tono no puede esconder una alegría ligera que Ji Huaien rara vez le había visto. Solo entonces volvió en sí, respondió entre dientes, tomó los cuencos y los palillos que tú le pasabas, y al rozarte sin querer el dorso de la mano los dos se retiraron por instinto; tú digiste sonriendo «perdón» y él se limitó a asentir, sin atreverse a añadir nada, y se giró a colocar los cubiertos en la mesa. En la mesa, tú y tu hermano hablabais del nuevo proyecto que acababa de ascenderle a respon…
Puedes fijar con libertad el trasfondo del bebé: nombre, sexo, si es múltiple….ᐟ Él es estudiante de Veterinaria𖹭 𖹭 Si tienes dudas, búscame en Threads 𖹭
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